El Grupo Fagor está inmerso en la medición de la huella de carbono de varias cooperativas. En concreto, la iniciativa echó a andar en el año 2019, con la recopilación de datos que servirían de base para las mediciones anuales. El Grupo ya cuenta con los datos obtenidos en 2019. “Esta primera medición nos muestra donde se producen nuestras mayores emisiones. Eso nos servirá de base a la hora de definir objetivos de reducción de emisiones”, explica Aritz Otxandiano Kanpo, responsable de Sostenibilidad del Grupo Fagor.

El cambio climático es uno de los mayores retos al que se enfrenta la humanidad. El Grupo Fagor no lo ignora: “El Grupo también es parte del problema, y, por lo tanto, también nos toca ser parte de la solución. Trabajaremos para cumplir con los objetivos marcados por el acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo”. En concreto, el primer paso consiste en medir la huella de carbono, para después poder reducirlo o, en caso de que eso no fuera posible, para compensarlo -a través del impulso de las energías renovables o la reforestación, entre otras medidas-.

Hoy por hoy, son Fagor Ederlan, Fagor Industrial, Fagor Electrónica, Fagor Arrasate, Copreci, Mondragon Assembly y Galbaian las cooperativas que están inmersas en este proceso. La intercooperación es clave en este nuevo camino. “El cooperativismo ha estado siempre comprometido con la comunidad. El bienestar de las generaciones futuras está en juego. Es tiempo de hacer frente al problema, de abordar conjuntamente este reto común. Además, alcanzar la neutralidad de carbono será fundamental para poder ser competitivos en el futuro”, explica el responsable de Sostenibilidad del Grupo Fagor.

Las emisiones, clasificadas en tres grupos

La huella de carbono se clasifica en tres grupos. El primero contiene las emisiones producidas por el uso directo de los combustibles fósiles en las propias cooperativas -en ella se encuentran los hornos de gas, la calefacción de gas o las flotas de automóviles de gasoil o gasolina, entre otros-. En el segundo grupo estarían las emisiones CO2 relacionadas con el consumo eléctrico. “Utilizar electricidad generada a partir de energías renovables es el camino para evitar esas emisiones”, aclara Otxandiano. Por último, en el tercer grupo, se encuentran las emisiones de la cadena de suministros -las emisiones asociadas a las materias primas y al transporte, por ejemplo- y las emisiones que los productos producidos emiten a lo largo de su ciclo de vida.

Primeros datos

El diagnóstico realizado este primer año ha aportado datos relevantes, útiles para conocer el escenario actual. En general, las emisiones generadas por el uso de los productos vendidos es la categoría con más incidencia para aquellas cooperativas que venden productos con un consumo energético asociado a su vida útil, como es el caso de Fagor Arrasate, Mondragon Assembly, Fagor Industrial y Copreci.

Por otra parte, para aquellas cooperativas cuyos productos vendidos no necesitan un consumo energético, como es el caso de Fagor Ederlan y Fagor Electrónica, la categoría que genera un mayor volumen de emisiones es la de compra de bienes y servicios, dado que para su actividad se adquieren grandes cantidades de materiales metálicos que tiene asociado un factor de emisión elevado.

Galbaian, por su parte, al tratarse de una cooperativa esencialmente de servicios, tiene otro patrón de emisiones debido a la actividad que desarrolla: el transporte in itinere y los viajes de negocio ocupan un 80% de la huella de carbono total de la cooperativa.