Aritz Kanpandegi Berrotaran

Ingeniero en diseño industrial. Desde el 2013, profesor e investigador del centro de investigación de Mondragon Unibertsitatea LANKI.

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Transformación social

En el marco de una tesis doctoral, desde el instituto de estudios LANKI, estos últimos años hemos analizado el principio de transformación social del Grupo FAGOR. Este trabajo se ha desarrollado principalmente en dos direcciones. Por un lado, hemos querido saber cómo se entiende la transformación social en el Grupo FAGOR y qué sentido adquiere este principio en la actualidad. Por otro lado, hemos estudiado cuál ha sido su aplicación a lo largo de su evolución histórica, basándonos en el fondo COFIP.

El estudio confirma que, para el Grupo FAGOR, la transformación social es una propuesta cooperativa que, en palabras de una persona entrevistada, es «nuestra principal razón de ser». La transformación social da sentido al cooperativismo porque se entiende que las cooperativas no pueden conformarse con desarrollar su negocio, crear riqueza y distribuirla entre sus personas socias. Se entiende que el principio de transformación social se encuentra en la base del modelo de empresa cooperativa desarrollado en el Grupo FAGOR, destacando que «el mero hecho de ser cooperativa ya es transformador», ya que las cooperativas generan riqueza y reducen la desigualdad social en el territorio. Asimismo, las personas entrevistadas destacan que, aunque la transformación social se desarrolle en cierta medida a través del fondo COFIP, la gestión de este fondo va más allá. Es decir, el COFIP es utilizado de forma transformadora para conseguir un impacto social significativo en el territorio, pero la transformación social no se limita a su uso.

También hemos realizado un análisis histórico del fondo COFIP del Grupo FAGOR. Como dato general, cabe destacar que hasta el 2022, el Grupo FAGOR destinó un total de 69 millones de euros a través de su fondo COFIP -en valores del 2022, serían casi 140 millones de euros-. Generalmente, estas aportaciones han sido organizadas en ocho categorías: educación, normalización del euskera, intercooperación y FEPIs de Mondragon, desarrollo comunitario, formación interna, cooperación para el desarrollo, sostenibilidad y sanidad.

A lo largo del tiempo, los porcentajes destinados por el Grupo FAGOR a cada ámbito han ido variando. Por ejemplo, en la década de los 70 destinó el 83% del fondo COFIP a educación; en la década de 2010, este porcentaje descendió al 26%. En las últimas décadas, el euskera ha adquirido una gran presencia junto con las FEPIs, y la sostenibilidad y la cooperación para el desarrollo han mantenido una tendencia ascendente. La partida destinada al desarrollo comunitario aparece desde los años 70 y en general se mantiene a un nivel bastante constante, en torno al 10%. Por tanto, se observa que el fondo COFIP ha ido diversificándose, desde la hegemonía educativa de los primeros años, extendiéndose a sectores como el euskera, la sostenibilidad y la cooperación al desarrollo.

COFIP

Imagen: evolución del uso del fondo COFIP del Grupo FAGOR (Kanpandegi, 2026).

Por lo tanto, cabe destacar que el Grupo FAGOR ha apoyado diversas infraestructuras e iniciativas educativas a través de su fondo COFIP, siendo la Escuela Politécnica y Mondragon Unibertsitatea, la Fundación Gizabidea y las ikastolas las principales entidades que han recibido dichas aportaciones. Durante las primeras décadas de la Escuela Politécnica, el fondo COFIP tuvo tres objetivos principales: cubrir los gastos corrientes, financiar nuevas inversiones e instalaciones y equiparar mediante el canon educativo las condiciones laborales del profesorado con las de las personas socias de las cooperativas de la zona.

Asimismo, el Grupo FAGOR apoyó dos entidades que han sido estratégicas en el desarrollo del sistema educativo cooperativo de Debagoiena: Hezibide y Gizabidea. Hezibide fue estratégica para el desarrollo del sistema educativo de Debagoiena. Hizo una aportación significativa, entre otras, impulsando la transformación societaria de los centros y promoviendo cooperativas educativas integrales; llevando a cabo la coordinación y planificación del sistema educativo cooperativo comarcal; y desarrollando un plan integral de euskaldunización del sistema educativo. Generalmente, el 50% de la actividad de Hezbide fue financiada a través del fondo COFIP del Grupo FAGOR.

Por su parte, Gizabidea fue la última entidad impulsada por Arizmendiarrieta; las cooperativas del Grupo FAGOR fueron socias fundadoras, asumiendo la principal aportación económica fundacional. Las principales funciones de la Fundación Gizabidea fueron: preservar el patrimonio inmobiliario de los centros educativos; y cubrir sus necesidades financieras, previendo la insuficiencia de la financiación pública. Así, a partir de la década de 1980, el fondo COFIP del Grupo FAGOR trajo un fondo fundacional dentro de Gizabide, para que las necesidades del sistema educativo de Debagoiena fuesen financiadas con sus intereses, reduciendo en la medida de lo posible su dependencia con los resultados anuales de las cooperativas. A modo de ejemplo: en 1997 casi el 40% de los ingresos de Gizabidea se obtuvieron a través de esta vía.

La normalización del euskera también fue un pilar fundamental dentro del fondo COFIP. A partir de los años 90, parte del fondo fue destinado sistemáticamente a este objetivo. En las décadas del 2000 y 2010, el ámbito de la normalización del euskera recibió casi el 30%, igualando el porcentaje destinado a educación. Hoy en día se puede observar que esta estrategia dio sus frutos, pues el euskera es la lengua principal de trabajo del Grupo FAGOR.

Respecto a las dos últimas décadas, hay que destacar dos «nuevos» ámbitos. Por una parte, la cooperación para el desarrollo, la cual se está llevando a cabo principalmente a través de Mundukide. El argumento utilizado para tomar esta decisión fue muy significativo: se apela a las cooperativas y cooperativistas frente a las opresiones que se están dando en países empobrecidos. Asimismo, estos últimos años se ha hecho una apuesta clara por incidir en la sostenibilidad, centrándose en el desarrollo sostenible de Debagoiena a través de la red Debagoiena 2030.

Una vez completado el análisis genealógico del fondo COFIP, se observa que desde que nació el Grupo FAGOR se ha construido una estrecha relación de intercooperación entre los agentes educativos de Debagoiena y las cooperativas del Grupo; que ha apostado por integrar en sus cooperativas una estrategia referente para la normalización del euskera; y que estos últimos años trabaja firmemente por avanzar en la sostenibilidad.

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